Archivos de Tags: Diario La RazóN

Lo peor está por venir

¿Qué reflejan los datos de ejecución presupuestaria?
Es la foto fija de las cuentas públicas y reflejan un deterioro cada vez más grave de la economía. Ya no se trata de que el Gobierno se equivoque en sus previsiones, es que todas las partidas de ingresos, bien de renta, de sociedades o de IVA caen y se multiplica el gasto.

¿Por qué se reducen los ingresos?
El Gobierno se inhibe y achaca a factores externos la caída de la recaudación. Los ingresos caen por el deterioro de la actividad económica, la contracción del consumo y los menores beneficios de las empresas.

¿Los próximos meses serán peores?
Las previsiones son pesimistas. La diferencia entre ingresos y gastos se va a multiplicar en el último trimestre pasando el déficit del 5,9 actual al 9 por 100 (según el Gobierno) y a más del 10 por 100, según el FMI. A más déficit más deuda que hay que financiar y devolver.

¿Tiene el desempleo la culpa?
El incremento del paro es la consecuencia más dolorosa de la crisis económica, pero las prestaciones por desempleo no son una concesión de ningún Gobierno sino el ejercicio de un derecho. El parado que ha cotizado cobra lo que le corresponde.

¿Cumplirá España el Pacto de Estabilidad al que nos obliga la Unión Europea?
Es a todas luces imposible. El Gobierno está negociando una prórroga para que la Unión Europea haga una interpretación laxa de la norma que nos obliga a mantener el déficit por debajo del 3 por 100 del PIB.

¿Peligra la caja de la Seguridad Social?
Todavía no, pero camina en una senda peligrosa. En este momento el superávit  es de doce mil millones, que bajarán a siete mil a final de año. El futuro depende de las cuentas de cada ejercicio. Mientras los ingresos se mantendrán estables al persistir una tasa de paro del 20 por 100, el gasto aumentará con más pensionistas.

Análisis publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 28 de octubre de 2009

El precio del voto

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) retratan cada año al Gobierno y a sus compañeros de viaje. En este caso Coalición Canaria y el PNV. Los PGE para 2010 podrían aspirar al récord Guinnes por la unanimidad de instituciones económicas, políticas y sociales en su contra. La guinda la han puesto los exministros socialistas Solchaga y Solbes que vaticinan que Elena Salgado se convertirá como Lot en estatua de sal.

El Gobierno va a sacar adelante los Presupuestos con mayoría suficiente de escaños, pero no de votos populares. La Ley de D´Hont se adoptó como un instrumento para evitar la dispersión de la representación popular entre los partidos minúsculos que se presentan a las elecciones y primar a los mayoritarios, pero la norma electoral acabó beneficiando a los partidos nacionalistas. En 2008 votaron 25 millones y medio de españoles.

Los votos del PSOE, el PNV y Coalición Canaria sumaron 11,5 millones de sufragios. Esos once millones y pico se van a imponer a los casi trece que suman el resto de los partidos que no van a dar su apoyo al Gobierno y piden la retirada de los Presupuestos. De nada sirve que los PGE no se sostengan en sus previsiones de ingresos y gastos y que su objetivo sea pagar subvenciones y no crear empleo; el PNV quiere blindar su Concierto y los canarios 25.000 millones para sus islas. Ese es el precio del voto.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 21 de octubre de 2009

El ahorro no se fía

Es difícil extrapolar el comportamiento de las familias al del Estado, pero los datos del INE nos permiten una primera conclusión: mientras las familias ahorran el Estado gasta. Los economistas keynesianos justificarán esta actitud del Estado en que gracias al gasto público se incrementa el consumo y se recupera la economía, pero mientras esta teoría ha funcionado en otras naciones en España la ecuación le ha salido rana al gobierno socialista.

Las familias y las empresas no son optimistas compulsivas como Zapatero, sino que como están en la economía real se aprietan el cinturón cuando pintan bastos. El Gobierno, por el contrario, sigue en el nirvana de la sonrisa y el aquí no pasa nada, echando la culpa de los males patrios a contubernios extranjeros. Ni siquiera los presupuestos se han elaborado con criterios de certeza y austeridad y centran nuestra hipotética salida de la crisis en la recuperación de los vecinos de la Unión Europea.

Casi todos los indicadores se han vuelto a poner pesimistas lo que demuestra una total falta de confianza en que los actuales gestores nos saquen del pozo. El principal punto débil de nuestra economía es el consumo y las medidas fiscales que acompañan a los presupuestos van en la dirección contraria al sentido común. Hacienda no planifica, sólo recauda,  y se ha convertido en un cajero del que el dinero sale a más velocidad de la que entra.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 7 de octubre de 2009

La agenda de Pittsburgh

La cumbre de Pittsburgh se inicia sin la parafernalia de las anteriores en Washington y Londres. Quizá sea buena señal porque tal como marcan los cánones taurinos, corrida de expectación, corrida de decepción. La situación económica dista mucho de ser la de hace un año tras la quiebra de Lehman con los mercados financieros estrangulados y Pittsburgh puede certificar el principio del fin de la crisis.

Grandes locomotoras como Alemania y Francia ya han anunciado su recuperación y se espera la confirmación de esta tendencia en EEUU y el Reino Unido. No así en España anclada en una fortísima recesión que, de momento, no ve la salida del túnel.  China se ha convertido en el granero de las reservas de dólares y existe expectación por saber si dará cabida al euro en su cesta como moneda refugio, lo que sería un revulsivo en el comercio internacional.

La cumbre de Londres se despachó con una declaración de principios sobre la prevalencia del hombre sobre los mercados que poco ha hecho cambiar las reglas de la economía, ya que siguen pendientes las reformas del FMI y del Banco Mundial. La otra apuesta del G20, el Consejo de Estabilidad del que forma  parte  España, sí avanza en pro de una nueva regulación y supervisores supranacionales, aunque el foco de la opinión pública está en el sueldo de los banqueros y en la nebulosa del cambio climático.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 24 de septiembre de 2009

IPC más IVA

Zapatero se va a cobrar los 400 euros que alegremente repartió el año pasado como deducción en el IRPF a través de la anunciada subida del IVA. El impuesto sobre el valor añadido grava el consumo y por su propia naturaleza es técnicamente neutro para las empresas y teóricamente injusto para los ciudadanos, ya que no establece ningún criterio de proporcionalidad sobre la renta. Pagan igual ricos que pobres.

Por esta razón la subida del tipo impositivo general que ahora está en el 16 por 100 supondrá un mayor esfuerzo fiscal a las rentas medias y bajas que son las que más consumen en términos absolutos. Hacen falta quince mil millones adicionales para cuadrar las cuentas con un déficit que no supere el 12 por 100 y de algún sitio tiene que salir el dinero. Lo ortodoxo sería promover el incremento de la actividad económica para que el propio sistema productivo genere los ingresos adicionales que necesita el Estado vía beneficios empresariales o sobre el incremento de la renta personal y no pagando a escote el despilfarro público.

El IVA grava directamente las compras encareciendo los productos y servicios ya que las empresas repercuten en cadena todos los ivas soportados en el proceso productivo. Como mal menor el incremento de la recaudación es inmediato y como mal mayor hay que señalar que puede desincentivar el consumo y favorecer la economía sumergida aunque subirá el IPC.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 20 de septiembre de 2009

El PIB no engaña

La confirmación del descenso del PIB nos aleja de otros países  que ya están en la senda de la recuperación. La salida de la crisis requiere confianza y capital inversor más allá de planes y subvenciones coyunturales. Pero el clima en el que se desenvuelve la vida política en verano está trufado de noticias alarmantes sobre escuchas y espionajes que aportan poco a la seguridad jurídica que debe primar en un país que pretende ser reconocido entre las primeras potencias del mundo.

Siempre que se vislumbra un cambio en el panorama económico o político aparece nuestro «Watergate» particular. Ocurrió en el asalto del socialismo a los grandes bancos; poco después, el CESID y otros agentes «pseudopoliciales» protagonizaron otra batalla de dossieres y escuchas que afectó a empresarios y medios de comunicación. Hubo espías en la batalla de las opas de Endesa. La recurrente utilización de estos métodos con fines torticeros poco ayuda a atraer la inversión tan necesaria en estos momentos como antídoto contra la crisis.

En el ránking que elabora el Banco Mundial sobre los mejores países para hacer negocios España lleva varios años perdiendo posiciones, y en un discreto puesto en la mitad de la tabla. La economía española sigue planteando numerosas trabas a la apertura de nuevos negocios y el clima de inseguridad que evidencia este espionaje incontrolado no es el mejor caldo de cultivo para atraer capitales.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 16 de agosto de 2009

Sin PIB no hay paraíso

La caída del paro en veinte mil personas es una buena noticia y el incremento de afiliados a la Seguridad Social lo es todavía mejor tras la debacle provocada por la pérdida de más de un millón de cotizantes en un año, pero aún muy lejos de que estas cifras se conviertan en brotes verdes. El Plan E no es más que la creación de empleo a la cubana a través de una contratación subvencionada y con la misma facilidad con la que se generan se destruirán a la vuelta del verano.

El verdadero artífice de la creación de empleo es el PIB, ese indicador que refleja la creación de riqueza y, por desgracia, no sólo no crece sino que retrocede a ritmos alarmantes. La caída interanual del PIB según datos del Banco de España está en el 4% al cierre del segundo trimestre,  lo que significa que se mantiene la tendencia contractiva de la economía. Si estos datos se confirman por la Contabilidad Nacional el próximo 27 de agosto, quedan pocos argumentos para echar las campanas al vuelo.

Como en la famosa serie de TV, sin PIB no hay paraíso porque sólo la generación de riqueza que refleja el crecimiento del Producto Interior Bruto crea empleo. El Gobierno de Zapatero comienza sus vacaciones con un pequeño respiro, pero septiembre se avecina caliente con los Presupuestos, el Diálogo Social y la ineludible foto con Obama.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño, en el diario La Razón, el 8 de agosto de 2009

Empresarios

El empresario genera riqueza, crea trabajo y obtiene un beneficio. Adam Smith resumió este proceso en que la búsqueda de la satisfacción individual provocaba un beneficio colectivo, superada la teoría de Marx de que la acumulación sistemática de la plusvalía generada por el proletariado colapsaría el sistema capitalista.

Marx no previó que los obreros se convertirían en clases medias y que el factor trabajo llegaría a negociar en un plano de igualdad con el capital. Sorprende que un Gobierno que ha sido capaz de impulsar contra viento y marea leyes que agreden a gran parte del electorado como el matrimonio homosexual, educación para la ciudadanía,  memoria histórica, reforma y financiación autonómica, aborto libre, etc., se haya estrellado en el Diálogo social y no asuma que el modelo de relaciones laborales es hoy distinto que hace treinta años cuando se aprobó el Estatuto de los Trabajadores.

Los empresarios pagan un 33 por 100 de sus beneficios a Hacienda y un 18 por 100 en la retribución por dividendos, además de las cotizaciones sociales. Esto equivale, aproximadamente, a seis meses íntegros trabajando para el Estado. La competitividad de las empresas exige un nuevo marco legal de obligaciones y derechos porque el resto de la OCDE es capaz de producir más y más barato. No aceptarlo es contribuir al suicidio de nuestra economía que atraviesa la peor crisis de su historia con uno de cada cuatro españoles que no es funcionario, en paro.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 3 de agosto de 2009

España, S.A.

En julio las empresas cumplen los requisitos legales del depósito de cuentas en los registros mercantiles. Imaginemos que España S.A. es una de estas empresas con más de cuarenta millones de accionistas y tres millones y medio de trabajadores. Su presidente, Rodríguez Zapatero, tiene un contrato por cuatro años y dirige un consejo de administración con una veintena de ejecutivos a cuyo frente figura la consejera delegada Fernández de la Vega.

La crisis ha golpeado con fuerza a España S.A. y sus acciones se han devaluado en los mercados, incluso cinco millones de títulos han perdido todo su valor, pasando de una cuenta de resultados con beneficios a una situación de pérdidas. La ejecutoria de Zapatero ha estado presidida por la improvisación y sus directores generales de Finanzas, Solbes y Salgado,  han modificado los objetivos del ejercicio tras varios profit warnings (avisos al mercado de que no se cumplirán las previsiones) lo que provocó un recorte en la calificación de las agencias de rating.

Las pérdidas del ejercicio 2008 han sido de 41.874 millones de euros y las estimadas para el presente ejercicio superarán los 100.000. La deuda acumulada por España S.A. al final de 2009 rondará los 600.000 millones de euros. Una de las decisiones más polémicas ha sido transferir fondos a una de las sucursales, Cataluña, que además compite con la matriz. ¿Si ésta ha sido la gestión, de verdad merecen subirse el sueldo en 2010?

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 22 de julio de 2009

Espejismo

El mejor activo de un político, quizá el único, es la credibilidad. Un político creíble inspira confianza y a él otorgamos nuestros votos. La credibilidad se mide por los hechos y la realidad es más terca que la sonrisa permanente. Según Abraham Lincoln en una frase que ha hecho pedagogía política, puedes engañar a todo el mundo algún tiempo; puedes engañar a algunos todo el tiempo; pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Viene a cuento esta cita a tenor de las previsiones con las que elabora el Gobierno los Presupuestos, reparte el dinero a las autonomías y hace frente a la crisis con el manguerazo del gasto público. Elena Salgado, más despilfarradora que Solbes, ya ha aceptado un descenso del PIB del -3,6 por 100 en 2009 por lo que huelga que las campanas toquen a rebato porque FUNCAS haya elevado en una décima la previsión de crecimiento de la economía española (del -3,7 a -3,6), pero ojo, con un paro del 18,3 en 2009 y 20,4 en 2010. Cumplir la previsión de déficit del 9,5 por 100 del PIB tras el sodoku autonómico y el fondo extra al desempleo parece harto imposible. El Gobierno lejos de insuflar estímulos fiscales a la economía ha optado por la vía del incremento de impuestos lo que convierte el Presupuesto en una ecuación de suma cero en la que si unos se enriquecen otros pagan las consecuencias.

Artículo publicado por Jesús Fernández Briceño en el diario La Razón (Madrid), el 15 de julio de 2009