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García Montalvo propone que los créditos hipotecarios no superen el 80 por 100 de los valores registrales

José García Montalvo, director del Departamento de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Consultor del Banco Mundial, de la OCDE y del Banco Interamericano de Desarrollo, ha pronunciado en la Fundación Ramón Areces la conferencia “¿Qué hemos aprendido de la crisis: los economistas en la encrucijada” en la que citó como causas últimas de la crisis financiera “la avaricia, la estupidez y los incentivos perversos en el sector de la financiación inmobiliaria”.

El conferenciante rechazó la tentación a la sobre-regulación pero dijo que era necesaria “una mejor regulación y blindarla ante los cambios cíclicos de reguladores y gobernantes”. García Montalvo apostó, sin embargo, por actuar sobre los incentivos de los participantes en los mercados, de forma que se rompa, dijo, “la cadena de los incentivos perversos”. Para ello propuso reducir la importancia de las agencias de calificación y que sean los inversores y no los emisores los que paguen por los ratings; que los préstamos hipotecarios en España no superen el 80% del valor registral (no de tasación) y cambiar los incentivos de los ejecutivos bancarios con el establecimiento de Bonus ligados a resultados en el largo plazo.

Según García Montalvo la crisis debería habernos enseñado al menos tres grandes lecciones: que el crédito fácil es la principal causa del incremento de las burbujas bursátiles e inmobiliarias, por lo que es necesario estar vigilantes y atajarlas antes de que se produzcan; que es necesario limitar la extensión de los mandatos de los “banqueros centrales”, aunque no su independencia y aún reconociendo que los banqueros centrales carecen de legitimidad democrática lanzó como hipótesis la posibilidad de que sean ellos quienes decidan qué bancos han de quebrar, dado que no tienen las presiones por el corto plazo de los políticos y, por último, que si bien el tamaño de los bancos aporta “ventajas no demostradas” (economías de escala y alcance) y “grandes inconvenientes” (azar moral, capacidad de captura del regulador, etc.) afirmó que un banco “demasiado grande para quebrar es demasiado peligroso para existir” por lo que propuso que al menos habría que evitar que los bancos siguieran aumentando su tamaño.

Durante su intervención, el conferenciante hizo algunas reflexiones en voz alta sobre el papel de los economistas y los consumidores. Sobre los economistas reconoció que sólo unos pocos anticiparon los acontecimientos que condujeron a la crisis financiera y que es el momento de que la macroeconomía se replanteé muchos de los dogmas existentes en la actualidad; de los consumidores, el conferenciante habló de las nuevas condiciones que  les ha tocado vivir “aumento del ahorro, desapalancamiento y salida más tardía de la crisis”. El hecho de que el 95% de los créditos hipotecarios de los últimos años se hicieran a tipo variable supone un gran peligro para una potencial recuperación futura pues cuando el resto de Europa comience a crecer el BCE subirá el tipo de interés, lo que reducirá la renta disponible de las familias después del pago de la hipoteca e impedirá que el consumo soporte el crecimiento de la economía española.

Enlanzando con el inicio de su intervención, en la que citó “la avaricia, la estupidez y los incentivos perversos sin cortapisas”, como causas últimas de la crisis, García Montalvo auguró la llegada de nuevas burbujas porque “el egoísmo está en el código genético del ser humano aunque la codicia sin estupidez ni incentivos perversos no habría provocado un desastre económico tan importante”. Afirmó que es necesaria una regulación limitada y efectiva que genere los incentivos correctos para reconducir la codicia. Y también una suficiente supervisión porque “cuanto más compleja es la regulación más difícil es la supervisión”. En este sentido, el conferenciante alertó a los asistentes sobre las últimas propuestas en Estados Unidos sobre la titulización de las pólizas de seguros de vida.

En cualquier caso, para García Montalvo – quien considera que esta crisis no supone el final del capitalismo- es necesario mirar la parte positiva de las crisis: más jóvenes deciden seguir sus estudios en lugar de buscar la rentabilidad inmediata de un puesto de trabajo en la construcción; Wall Street dejará de funcionar como un aspirador de todas las mentes brillantes del mundo, permitiendo que el talento se localice en otras industrias que generan mayor rentabilidad social; y si la “destrucción es creativa se puede intentar un cambio de modelo productivo”, lo que representa una oportunidad de mejora del sistema y eliminación de fallos del pasado.